Convenio Albufeira

Convenio Albufeira
Comisión para la Aplicación y Desarrollo del Convenio sobre Cooperación para la Protección y el Aprovechamiento Sostenible de las Aguas de las Cuencas Hidrográficas Hispano - Portuguesas

Cuenca del Tajo

La demarcación hidrográfica internacional hispano-portuguesa del río Tajo está localizada en la zona central de la Península Ibérica, es de forma alargada y orientada de Este a Oeste. Cuenta con una superficie de 83.678 km², de los cuales 67% corresponden a territorio español y 33% a territorio portugués.

En la parte española, la cuenca del Tajo se encuentra caracterizada por una zona de clima mediterráneo marcadamente continental, con las particularidades comarcales lógicas creadas por la altitud, la latitud y la mayor o menor distancia al océano Atlántico.

En cuanto a las temperaturas el rasgo más característico es su variación estacional, con veranos secos y calurosos e inviernos fríos.

La cuenca del Tajo, en la parte española, tiene una pluviometría anual media de 660 mm, distribuyéndose de manera estacional (con máximos en primavera y otoño) y con una marcada distribución en función de la altitud. Sus recursos hídricos más importantes son de aguas superficiales desde donde se abastecen las mayores demandas. La parte española de la cuenca del Tajo, corresponde en un 55% de su superficie a masa forestal. Los cultivos, tanto de secano como de regadío, constituyen alrededor del 10% de la superficie de la cuenca. En la cuenca del Tajo se presentan problemas de erosión por los cuales el agua se convierte en el agente mas importante, arrancando y transportando una gran cantidad de suelo. El desarrollo de los procesos erosivos se da especialmente en las cabeceras de los ríos, al conjugarse varios factores favorables como las pendientes acusadas, precipitaciones frecuentemente de carácter torrencial y un aumento de la vulnerabilidad del suelo como resultado de la actividad humana.

La población total en la cuenca del Tajo, parte española, según el censo del INE del 1 de enero del 2004, es de 6.999.646 habitantes, distribuidos en 1008 municipios, de éstos, 178 municipios acogen el 82% de los habitantes y que corresponden a la provincia de Madrid.

 En la parte española de la cuenca del Tajo existe un conjunto de embalses, de los cuales se destacan 14 obras, con una capacidad que ronda los 11.000 hm³. La capacidad de embalse está muy próxima a la aportación media anual, que se estima en unos 11.990 hm³/año. Sin embargo, hay que considerar que algunos de los embalses de mayor capacidad se ubican en el tramo final de la cuenca y están destinados a la producción de energía hidroeléctrica.

Además de los embalses, una de las obras más importantes con que cuenta la cuenca del Tajo, en la parte española, es el canal de trasvase a la cuenca del río Segura, con una capacidad de unos 33 m³/s.

La cuenca española del Tajo, cuenta con una serie de estaciones de control para medir diferentes parámetros que permiten conocer el estado hidrológico de la cuenca, así como otros datos de interés. Actualmente los puntos de control son:

  •  105 puntos de mediciones pluviométricas
  • 177 estaciones termopluviométricas
  • 15 estaciones completas
  • 6 estaciones automáticas
  • 96 estaciones de aforo
  • 46 puntos de control en embalses
  • 36 estaciones de aforo en canales
  • 84 puntos de la red piezométrica
  • 75 puntos de la red hidrométrica

El río Tajo es el más largo de la península, con una longitud de 1.092 km, de los cuales 863 km en la discurren por la parte española de la cuenca con una aportación de unos 11.990 hm³/año, según la serie histórica 1940-2000.

A pesar que las principales demandas se abastecen de los recursos superficiales, las aguas subterráneas son de gran importancia en la cuenca. Se cuenta con 13 unidades hidrogeológicas, 6 de ellas son de tipo carbonatado y el restante son acuíferos detríticos. Los aportes de aguas subterráneas se cifran en unos 1.539 hm³/año que equivalen aproximadamente al 12,5 % de los recursos hidráulicos naturales totales. Los recursos subterráneos, en la parte española, de la cuenca del Tajo, han sido tradicionalmente poco explotados. Según datos recogidos en la publicación La cuenca del Tajo en cifras, 2ª Edición (2002), la utilización directa del agua subterránea apenas alcanza el 9,2 % de la recarga anual media.

La cuenca del Tajo, al igual que el resto de la península, es muy sensible a las sequías y también reporta históricamente grandes eventos de avenidas e inundaciones.

Como lo exige la normativa del Plan Hidrológico Nacional de España, la sequía es un fenómeno que debe ser estudiado por los Organismos de Cuenca, donde la Confederación Hidrográfica del Tajo ha elaborado un Plan Especial de Sequía (PES). En el PES se han caracterizado las sequías de la cuenca a nivel meteorológico e hidrológico, evaluando las series históricas desde 1940 al 2000, donde destacan los siguientes periodos de sequía: 1943/44 a 1944/75

  • 1979/80 a 1982/83
  • 1990/91 a 1994/95
  • 2004/05 a 2005/06

En la cuenca española del Tajo se ha llevado a cabo una selección de indicadores de sequía que se basan en la medición de: niveles piezométricos en acuíferos, aportaciones fluviales en estaciones de aforo, pluviometría en estaciones representativas y medición de reservas de agua almacenada en forma de nieve, en aquellas zonas donde resulten significativas. De acuerdo a estos índices se han definido los siguientes escenarios en relación a las sequías: escenario de normalidad, escenario de prealerta, alerta y emergencia.

En relación a las avenidas, en  la parte española de la cuenca del Tajo, también se registraron en el último siglo cerca de 65 eventos de avenidas e inundaciones. Con la construcción de los embalses y su efecto laminador de avenidas, estos eventos se han ido reduciendo. Actualmente, la cuenca del Tajo, en la parte española, cuenta con un sistema automático de información hidrológica (SAIH), operativo desde el año 2000, que consiste en la toma de datos, a tiempo real, a través de 47 puntos de medición en embalses, 51 puntos para medición de caudales fluyentes y 62 estaciones de pluviometría.

La demanda total de agua en la cuenca del Tajo, en su parte española, alcanza una cifra próxima a los 5.000 hm³/año, correspondiendo a los regadíos el mayor consumo, con un 38% de la misma. El resto se distribuye un 21% para uso urbano e industrial (si está conectado a red municipal), un 16% para uso medioambiental y un 25% para refrigeración, satisfaciéndose la mayor parte de las demandas a través de recursos superficiales.

Una característica a resaltar en la cuenca es que las mayores demandas se localizan donde los recursos son más escasos. Así, la mayor parte de la población de la cuenca, un 75% se concentra en una zona donde solo se genera el 10% de las aportaciones.

Los principales usos del agua en la parte española de la cuenca del Tajo se caracterizan como sigue:

  • REGADÍO: La mayor superficie cultivada (un 84%) corresponde a cultivos de secano y un 16% en cultivos de regadío. Actualmente se contabiliza cerca de 239.000 ha de regadío.
  • ABASTECIMIENTOS URBANOS: Se estima una demanda anual para abastecimiento de 1.010 hm³ aproximadamente, abasteciendo un total de 1.008 municipios, con 6.999.646 habitantes, según el censo del 1 de enero del 2.004 del Instituto Nacional de Estadística.
  • USOS INDUSTRIALES Y ENERGÉTICOS: La demanda industrial está generalmente integrada en los sistemas de abastecimiento urbano, aunque existe una demanda industrial singular que corresponde a las industrias que se abastecen individualmente a través de tomas superficiales o pozos. Existen también tres centrales productoras de electricidad que utilizan el agua para refrigeración, con un caudal derivado de 37.208 l/s, un caudal de vertido de 36.034 l/s, una potencia de 3.689 MW y una producción de 23.035 GWh. Por otro lado, la capacidad conjunta de los embalses para el aprovechamiento hidroeléctrico es de 2.265 hm³ y la energía total disponible se eleva a 1.595 GWh.

La Confederación Hidrográfica del Tajo dispone de un Plan Integral de Mejora de la Calidad del río Tajo, donde se han definido una serie de indicadores de calidad de agua que permitan efectuar un seguimiento del estado de estos elementos, de acuerdo con las prescripciones de la Directiva Marco del Agua. Los controles se realizan bien directamente en aquellas masas de agua mas vulnerables o mediante las redes de estaciones de control de calidad del agua (Redes ICA y SAICA, de información de calidad del agua).

En los sistemas de control se miden los niveles de calidad de las aguas, según tramos y usos (prepotables, vida piscícola, regadío, baño, etc.), se contempla además el control y vigilancia de los vertidos más significativos, tanto industriales como urbanos.