Convenio Albufeira

Convenio Albufeira
Comisión para la Aplicación y Desarrollo del Convenio sobre Cooperación para la Protección y el Aprovechamiento Sostenible de las Aguas de las Cuencas Hidrográficas Hispano - Portuguesas

Cuenca del Guadiana

La cuenca hidrográfica internacional hispano-portuguesa del río Guadiana cuenta con una superficie total de 67.133 km², de los cuales 55.513 km² se sitúan en España y 11.620 km² en Portugal.

El clima de la cuenca es de tipo mediterráneo seco, teniendo en su parte alta una precipitación media escasa e irregular, con frecuentes años secos, índice de humedad bajo e insolación alta, evaporación significativa y período libre de heladas reducido a cuatro meses. Las precipitaciones se concentran en el período Octubre-Abril mientras en los meses restantes se presenta un período estival donde la carencia de precipitaciones es casi total. Las precipitaciones no se distribuyen homogéneamente sobre la cuenca, se observa que esta varía desde los 350 mm hasta los casi 1.000 mm, con una media de 550 mm.

Las temperaturas máximas se registran en los meses de Julio y Agosto y las mínimas en Diciembre y Enero. La temperatura media de la zona oscila entre los 11ºC en la cabecera del Gigüela y los 17ºC en Badajoz, aumentando progresivamente a lo largo de su eje principal. La mayor parte de la Cuenca se encuentra entre las isotermas de 16-17ºC, con unas mínimas de 13-14 ºC en la zona Alta del Guadiana y unas máximas de 18-19 ºC en la desembocadura del Guadiana.

Los principales aprovechamientos de la cuenca se realizan a través de embalses y pozos, con importantes demandas por parte del uso agrícola, principalmente, además del abastecimiento a las poblaciones (1.472.800 habitantes al 2005), la industria y las centrales hidroeléctricas.

De acuerdo con los trabajos realizados en cumplimiento de los artículos 5, 6 y 7 de la Directiva Marco del Agua, se deduce que la cuenca española del Guadiana contiene un número muy importante de masas de agua protegidas, abarcando todas las tipologías (ríos, lagos, modificadas y artificiales).

Respecto a las infraestructuras hidráulicas, en la parte española se localizan un total de 66 presas de capacidad superior a 1 hm³, con una capacidad total de 9.436 hm³.

Para el aprovechamiento de las aguas subterráneas se cuenta con numerosos pozos, de los que se han inventariado 60.847.

En la cuenca del Guadiana, en la parte española, se cuenta con una serie de estaciones de control, tanto de parámetros hidro-climáticos como de calidad del agua. Para el control de la calidad de las aguas superficiales se cuenta con la red ICA (Red Integral de Calidad de las Aguas), que está compuesta de la Red de Control de Calidad de Agua (COCA), de la Red de Control de agua destinada al Abastecimiento y de la Red de Control de la calidad para vida Piscícola (COPI), completándose con la Red de Control de Sustancias Tóxicas (TOX). Además, está implantada la Red SAICA (Sistema automático de vigilancia y control de la calidad de las aguas superficiales) que permite identificar y controla el estado cualitativo de las aguas en la cuenca. Para el control de las aguas subterráneas existe la Red de control de sustancias tóxicas en aguas subterráneas. Además hay una Red de vigilancia y control de caudales circulantes, compuesta por una Red foronómica y por la Red SAIH (Sistema Automático de Información Hidrológica) que permite agilizar el proceso de toma de decisiones en distintos aspectos relacionados con la gestión hidráulica. Por último, la Red de vigilancia y control de niveles piezométricos aporta datos sobre los niveles de agua en los acuíferos y caudales en manantiales.

La red de drenaje de la cuenca del Guadiana, en territorio español, está formada por el río Guadiana y sus principales afluentes. Se trata de una red bien desarrollada excepto en la zona Manchega donde se difumina paulatinamente en la gran planicie y generando numerosas zonas húmedas.

En la parte española de la cuenca del Guadiana se cuenta con importantes recursos subterráneos, que corresponden a 12 unidades hidrogeológicas, de las cuales 2 están compartidas con otras Demarcaciones, cuyos acuíferos más relevantes, por su aprovechamiento, son de tipo permeable por fisuración o karstificación.

El volumen de recursos hídricos en la cuenca del Guadiana, parte española, se caracteriza por una marcada irregularidad temporal, tanto dentro de un mismo año hidrológico, con un periodo estival en que los ríos y arroyos están prácticamente secos, como dentro de un periodo de varios años en los que aparecen épocas de acusada sequía. Los recursos naturales medios de la cuenca española se estiman en unos 6.863 hm³/año.

Dentro del Plan Hidrológico Nacional de España, se estableció la necesidad de crear un Plan Especial de Sequía por parte del Organismo de Cuenca, en este caso, a cargo de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en lo competente al territorio español. De acuerdo a los estudios realizados, en la parte española de la cuenca del Guadiana, se ha contado históricamente con varios episodios de sequía de los que se consideran de importancia:

  • 1980/81 - 1982/83
  • 1991/92 - 1994/95
  • 1998/99 - 1999/2000

Para este último período de sequía, se destaca que la sequía del 1990/91 al 1994/95 es la más severa que ha soportado la cuenca tanto por su duración como por su intensidad.

Dentro del plan especial de sequía se definen 4 umbrales: Normalidad, Prealerta, Alerta y Emergencia. Dichos umbrales se determinarán según la evolución que presenten los siguientes indicadores preestablecidos:

  • Volumen almacenado en embalses superficiales
  • Niveles piezométricos en acuíferos
  • Aportaciones fluviales en régimen natural
  • Pluviometría en estaciones representativas

Al igual que las sequías, las avenidas son otro fenómeno que históricamente se presenta en la cuenca del Guadiana. En la parte española, las avenidas de consideración han tenido su origen, bien en fenómenos tormentosos de carácter local con fuertes intensidades de precipitación y corta duración, bien en temporales lluviosos de intensidad horaria media pero de larga duración. En el primer caso, las avenidas originadas se caracterizan por su corta duración pero con caudales de punta muy elevados. En el segundo caso, la duración de las avenidas es bastante larga, aunque los caudales de punta suelen ser inferiores que en el caso anterior, si bien su magnitud depende de la superficie afectada por el temporal. Así, en algunos casos los caudales de avenida producidos por temporales de larga duración han sido los más elevados que se han registrado. Como sistema de alerta de este tipo de respuesta hidrológica, en la cuenca del Guadiana, en la parte española, se cuenta con la Red SAIH (Sistema Automático de Información Hidrológica).

En la parte española de la cuenca del Guadiana, las demandas de agua en el año 2005 alcanzan los 2.102,5 hm³/año, siendo su uso principal el agrícola, con 1.841 hm³/año, que representa aproximadamente el 87,5% de la demanda total. En importancia le siguen el uso urbano, con 175 hm³/año, que representa el 8,3% y el uso industrial con 86.5 hm³/año, un 4,2% de la demanda global.

ABASTECIMIENTO: En la parte española de la cuenca del Guadiana, se contabiliza en el padrón del 2005, un total de 1.472.800 habitantes, distribuidos en 473 municipios, con una tendencia a la concentración de la población en núcleos principales y la inevitable pérdida poblacional de los pequeños núcleos. Por otro lado estas poblaciones no tienen un acusado perfil industrial sino que se limita a actividades auxiliares. La población atendida origina un consumo de 174,4 hm³/año.

REGADÍOS: El consumo de agua en el regadío, en la cuenca del Guadiana, parte española, es el más importante, con un total de 1.841 hm³/año para el regadío de 335.558 ha, de las cuales 195.121ha se abastecen con aguas subterráneas y el resto 140.437 ha con aguas superficiales.

INDUSTRIA: La actividad industrial dentro de la cuenca del Guadiana, en la parte española, no tiene gran significación en lo que se refiere a demanda de agua. La mayor parte de ella es industria extractiva y manufacturera. Salvo excepciones la mayoría de las instalaciones se ubican en polígonos industriales conectados a las redes municipales ó incluso dentro de la propia población, por lo cual su demanda de agua se incluye dentro de la municipal. Según datos del INE, el volumen de agua utilizado para las actividades industriales distintas a la producción de energía eléctrica es de 86,5 hm³/año

ENERGÍA: Otro uso de los recursos es para la producción de energía mediante las centrales hidroeléctricas. En la cuenca del Guadiana, parte española, solo el 16,3% de los embalses tienen capacidad de producción hidroeléctrica. De mayor entidad, se contabilizan 8 embalses con capacidad superior a 5 hm³, con una capacidad conjunta de 7.750 hm³ y una potencia instalada de 291MW; existiendo otros 3 embalses de menor entidad. El escaso potencial hidroeléctrico de la cuenca se deriva de la ausencia de un caudal fluyente apreciable, de la pequeña pendiente de sus cauces, y de que el uso para el regadío es prioritario frente a este tipo de aprovechamientos, y éstos están supeditados al régimen de desembalses para riegos.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana, como organismo competente en la gestión de las aguas continentales de esta cuenca en el territorio español, cuenta con una red para el control de la calidad del agua. La Red ICA (Red Integral de Calidad de las Aguas) cuenta con casi 200 puntos de toma de datos en ríos, y la Red SAICA (Sistema automático de vigilancia y control de la calidad de las aguas superficiales) con 30 estaciones de control. Los parámetros seleccionados atienden a distintos criterios, destacando principalmente los que determinan algún tipo de contaminación. Así, se consideran los indicativos de contaminación de origen humano, de tipo químico (por acción antropogénica o geología de los terrenos que atraviesa el agua) y bacteriológica. Por otra parte, se incluyen parámetros que implican carácter tóxico en el agua y aquellos que determinan carácter organoléptico por su gran incidencia sobre la propia apariencia del agua. Las concentraciones alcanzadas por estos parámetros afectan directamente a la calidad del recurso, limitando en cada caso los usos del agua.